miércoles, 11 de noviembre de 2009

El nuevo socialismo colectivo de las sociedades On-line

Leyendo y volviendo a leer el escrito que debíamos analizar, The New Socialism: Global Collectivist Society Is Coming Online( pueden acceder al texto completo ingresando a http://www.sebalorenzo.com.ar/2009/10/27/the-new-socialism-global-collectivist-society-is-coming-online/. Y aceptando esta carga de ser un inmigrante digital... y tratando de ser lo mas sincera posible... busqué como expresar mi disidencia en este mar de beneficios del socialismo virtual. Parece incongruente que lo plantee justamente en un taller virtual del cual soy parte (y feliz de serlo). Es que me gustaría que alguien aporte porcentajes de cuanto se utiliza este maravilloso espacio para pensar y cual es el porcentaje de la nada, de estar por estar, de compartir por compartir, donde no existen sentimientos, donde la soledad frente a un monitor nos hace creer que estamos haciendo algo, que le interesamos a alguien. Y lo pensé mil veces antes de escribirlo porque no tenía desde donde sustentarlo, vagamente aparecían en mi mente escenas de un libro que marcaron mi juventud, “1984” de George Orwell, busqué en sus páginas la respuesta, no fue en ellas donde la encontré sino en un texto que me gustaría compartirlo.

Admonición no profética

“Es inútil escudriñar el horizonte que se nos presenta para reconocer el advenimiento de 1984 en múltiples signos de dominación, pérdida de la identidad, atenazamiento electrónico de las conciencias, despliegue incontenible de técnicas propagandísticas que impregnan hasta el último rincón del cuerpo social, invención de tecnologías inquietantes... No se escribió 1984 para que se esperase su cumplimiento como antes se hiciera con los varios anuncios del fin del mundo como consecuencia de cataclismos o funestos accidentes estelares.
Las circunstancias argumentales de la novela, la pura anécdota, resultan intrascendentes, salvo en su función intrínseca. No es presumible que todo ser viviente sea fiscalizado continuamente con una cámara, ni que la pobreza de una planificada economía de la escasez sea la mejor estrategia para mantener a la colectividad en la marginación de una lucha por la supervivencia. Actualmente se concebiría un mundo afín a la pesadilla orwelliana mediante un doble control, heurístico uno, en virtud del conocimiento informático de todos los individuos, y algorítmico el otro, no ya con multitud de cámaras inquisidoras sino con miríadas de monitores donde las víctimas abrevan espiritualmente y a las que se mantiene fijas a ellos por un misterioso magnetismo electrónico. (En este caso, la realidad temida por Orwell y la que los tiempos convierten en factible es idéntica si se opera la correspondiente inversión.) Por otro lado, el espectáculo del capitalismo feroz de los años treinta y de una economía de posguerra resulta demasiado ruidoso y de mal gusto, a diferencia del feliz consumismo y un Olimpo pletórico de dioses en forma de multicolores objetos listos para usar y tirar.”Xavier Laborda


Nos seguimos leyendo,
Ana María Sacic

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