miércoles, 17 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
Si ellos usan las chicanas...nosotros usemos nuestras neuronas. Auto-borrado de datos.(La verdad no es descartable LANATA)
¿Saben el sentido de una cortina de humo? En la jerga periodística es tapar la verdad, distraer. ¿Cómo se hace? Allá vamos....
Conocidos los resultados de las elecciones en Venezuela, que sabido es también beneficiaban a la Argentina, por lo menos a los que sostenemos que el modelo vigente es la mejor expresión de gobierno, periodistas y políticos que habían montado todas sus expectativas en el partido opositor, al conocer los resultados tenían que distraer la atención de alguna manera para no dar información al respecto.
La consigna era salir de los resultados sea como sea.
Y al señor Lanata se le ocurrió una brillante idea:
- Necesitamos algo que distraiga la atención, algo grosso.
- Hagamos algo para que nos retengan. Eso vende
Es así como en el Aeropuerto, con todo el control que allí existe y al mejor estilo Capusotto en "los marrones" comenzó a mostrar una carpeta que decía bien grande "datos para la CIA" o algo parecido.
Faltó que dijera:
-¿Control no nos detienen? ¿Nos llevamos información para la CIA?
Y a partir de allí montó todo una escena, que mas bien fue un obra completa y corrió el foco de la discusión, por lo menos en lo que respecta a su participación y los resultados en las elecciones de Venezuela nada habló.
Los canales adeptos sólo mostraban a este señor con un libreto aprendido, aunque algunas veces no recordaba bien la letra y sanateaba un poco.
lunes, 1 de octubre de 2012
Nuestra opinión vale, que Harvard la reciba
Frente a lo sucedido en la conferencia dada por nuestra Presidenta Dra. Fernández de Kirchner, ante los estudiantes de la Universidad de Harvard Kennedy School, me he tomado el atrevimiento de informar al Decano de esa alta casa de estudios Dean David T. Ellwood, el pensamiento de la mayoría de los argentinos que no tuvimos la oportunidad de estar representados.
Expresá tu opinión y la realidad argentina, vía mail, al Decano de la institución. Solicitamos lo realicen con el debido respeto a quien invitara a nuestra presidenta y estaba ajeno a las deshonestidades académicas de los alumnos.
Decano de la
Universidad de Harvard Kennedy School
Dean David T. Ellwood
e-mail: david_ellwood@Harvard.Edu
Yo ya envié mi opinión y otros lo están haciendo, sumáte.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
El operador le ganó la partida al militante. Ni en el Gobierno ni en la oposición quedan personas capaces de comprometerse con fervor y justicia en favor del bienestar de los demás.
Nota de Julio Bárbaro publicada en el diario Clarin.
Era una manera de transitar la vida, la droga que ilusionó a una generación, el nombre común del propietario de los sueños.
A veces pienso que esa denominación de la rebeldía convertida en propuesta fue más cercana a la religión que a la política. Para muchos, se trató de una etapa de la juventud; para otros, del destino de una muerte certera, el último intento del romanticismo por detener la enfermedad terminal del egoísmo.
Militante era el que soñaba participar de la conciencia colectiva, la contracara del aventurero, el que intentaba superar la invasión del consumo individual.
El militante intentaba cambiar el mundo con su ejemplo, mientras su enemigo mortal, el operador, fue el que se impuso para que ganara la picardía y la agachada.
La política se convirtió en las palabras del militante en la causa salvadora de los pueblos, las ideas soñaron una democracia que les diera carnadura. Sus libros y su grupo definían su pensamiento y su familia; la Universidad y el barrio obrero, el recorrido obligado de sus días.
Los había enamorados de Cuba o de la China de Mao, marxistas ortodoxos de respuesta certera y anarquistas impacientes, sembradores de dudas.
En nuestras tierras el peronismo elaboró su propio mito, que se expandió cual fuego sagrado sobre la sequía que dejó Onganía cuando persiguió marxistas en la Universidad. Acosado entre el sacrificio y el anonimato, si le fallaba al esfuerzo se volvía burgués, si enarbolaba su nombre devenía aventurero.
Hoy sentimos que nos equivocamos todos porque ganó el enemigo, porque no pudimos impedir que se vendiera nuestro patrimonio y se sembrara tanta miseria.Hoy no hay militantes ni en el Gobierno ni en la oposición, por eso la sociedad no se puede enamorar de la política, no tenemos quién nos dé testimonio, alguien capaz de pensar más en los otros que en sí mismo.
En el militante, la desmesura de su fe volvía secundario su discurso; hoy las palabras se amontonan sobre una dudosa convicción y un uso de los otros que lastima.
Pero el recuerdo no alcanza para devolverle un destino a las dudas de hoy. Si la memoria tiene un sentido, es el de ratificar el compromiso de volver a enamorarnos de la política.
Eso es un militante, un enamorado y un forjador del rumbo colectivo.
Era una manera de transitar la vida, la droga que ilusionó a una generación, el nombre común del propietario de los sueños.
A veces pienso que esa denominación de la rebeldía convertida en propuesta fue más cercana a la religión que a la política. Para muchos, se trató de una etapa de la juventud; para otros, del destino de una muerte certera, el último intento del romanticismo por detener la enfermedad terminal del egoísmo.
Militante era el que soñaba participar de la conciencia colectiva, la contracara del aventurero, el que intentaba superar la invasión del consumo individual.
El militante intentaba cambiar el mundo con su ejemplo, mientras su enemigo mortal, el operador, fue el que se impuso para que ganara la picardía y la agachada.
La política se convirtió en las palabras del militante en la causa salvadora de los pueblos, las ideas soñaron una democracia que les diera carnadura. Sus libros y su grupo definían su pensamiento y su familia; la Universidad y el barrio obrero, el recorrido obligado de sus días.
Los había enamorados de Cuba o de la China de Mao, marxistas ortodoxos de respuesta certera y anarquistas impacientes, sembradores de dudas.
En nuestras tierras el peronismo elaboró su propio mito, que se expandió cual fuego sagrado sobre la sequía que dejó Onganía cuando persiguió marxistas en la Universidad. Acosado entre el sacrificio y el anonimato, si le fallaba al esfuerzo se volvía burgués, si enarbolaba su nombre devenía aventurero.
Hoy sentimos que nos equivocamos todos porque ganó el enemigo, porque no pudimos impedir que se vendiera nuestro patrimonio y se sembrara tanta miseria.Hoy no hay militantes ni en el Gobierno ni en la oposición, por eso la sociedad no se puede enamorar de la política, no tenemos quién nos dé testimonio, alguien capaz de pensar más en los otros que en sí mismo.
En el militante, la desmesura de su fe volvía secundario su discurso; hoy las palabras se amontonan sobre una dudosa convicción y un uso de los otros que lastima.
Pero el recuerdo no alcanza para devolverle un destino a las dudas de hoy. Si la memoria tiene un sentido, es el de ratificar el compromiso de volver a enamorarnos de la política.
Eso es un militante, un enamorado y un forjador del rumbo colectivo.
viernes, 13 de noviembre de 2009
La situación con los medios en la Argentina hace que ocupe otro espacio en este blog. Gracias a Seba Lorenzo (de allí saqué el texto) comparto con ustedes el brillante análisis de Alejandro Dolina sobre este tema.
Alejandro Dolina en el programa Televisión Registrada. (Sábado 7 de Noviembre, Canal 13)
“alegoría a los espejos”
Con los medios de comunicación hay que tener un poco de sana desconfianza, es lo mismo que sucede con los espejos.
Uno crece en la inteligencia de que los espejos devuelven fielmente la imagen de quien se les pone adelante. Y es una convicción muy fuerte. Hasta que por ahí, alguien, alguna mano malvada empieza a fabricar espejos que deforman. Espejos que no devuelven la verdad, sino la mentira.
Y entonces me levanto la mañana, me voy a afeitar y uno que se sabe morocho, ve en el espejo una persona rubia distinta a la que es uno. Y así y todo se le tiene tanta confianza a los espejos que incluso prevalece esa confianza por encima de la realidad.
Y uno que ha vivido una morocha vida durante tantos años, entre amigos morochos y de familia morocha se ve rubio en el espejo y empieza a asumir rubias conductas. Porque desde chico nos han dicho que el espejo no miente.
Yo creo que ha llegado el momento de desconfiar del espejo.
Y de pensar que a lo mejor, los fabricantes de espejos tienen intereses inconfesables que nosotros no conocemos. Intereses entres los cuales figura que nosotros nos creamos rubios y pensemos como rubios, siendo que somos morochos.
Sería mejor, entonces, más que mirar el espejo; preguntarle al de al lado, al que también es morocho y que vive como nosotros a ver como nos ve, que le pasa, que siente. Y mirar entonces mas la realidad y menos el espejo de la realidad.
Porque a veces ese espejo está tendenciosamente modificado y es definitivamente fraudulento.
“alegoría a los espejos”
Con los medios de comunicación hay que tener un poco de sana desconfianza, es lo mismo que sucede con los espejos.
Uno crece en la inteligencia de que los espejos devuelven fielmente la imagen de quien se les pone adelante. Y es una convicción muy fuerte. Hasta que por ahí, alguien, alguna mano malvada empieza a fabricar espejos que deforman. Espejos que no devuelven la verdad, sino la mentira.
Y entonces me levanto la mañana, me voy a afeitar y uno que se sabe morocho, ve en el espejo una persona rubia distinta a la que es uno. Y así y todo se le tiene tanta confianza a los espejos que incluso prevalece esa confianza por encima de la realidad.
Y uno que ha vivido una morocha vida durante tantos años, entre amigos morochos y de familia morocha se ve rubio en el espejo y empieza a asumir rubias conductas. Porque desde chico nos han dicho que el espejo no miente.
Yo creo que ha llegado el momento de desconfiar del espejo.
Y de pensar que a lo mejor, los fabricantes de espejos tienen intereses inconfesables que nosotros no conocemos. Intereses entres los cuales figura que nosotros nos creamos rubios y pensemos como rubios, siendo que somos morochos.
Sería mejor, entonces, más que mirar el espejo; preguntarle al de al lado, al que también es morocho y que vive como nosotros a ver como nos ve, que le pasa, que siente. Y mirar entonces mas la realidad y menos el espejo de la realidad.
Porque a veces ese espejo está tendenciosamente modificado y es definitivamente fraudulento.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El nuevo socialismo colectivo de las sociedades On-line
Leyendo y volviendo a leer el escrito que debíamos analizar, The New Socialism: Global Collectivist Society Is Coming Online( pueden acceder al texto completo ingresando a http://www.sebalorenzo.com.ar/2009/10/27/the-new-socialism-global-collectivist-society-is-coming-online/. Y aceptando esta carga de ser un inmigrante digital... y tratando de ser lo mas sincera posible... busqué como expresar mi disidencia en este mar de beneficios del socialismo virtual. Parece incongruente que lo plantee justamente en un taller virtual del cual soy parte (y feliz de serlo). Es que me gustaría que alguien aporte porcentajes de cuanto se utiliza este maravilloso espacio para pensar y cual es el porcentaje de la nada, de estar por estar, de compartir por compartir, donde no existen sentimientos, donde la soledad frente a un monitor nos hace creer que estamos haciendo algo, que le interesamos a alguien. Y lo pensé mil veces antes de escribirlo porque no tenía desde donde sustentarlo, vagamente aparecían en mi mente escenas de un libro que marcaron mi juventud, “1984” de George Orwell, busqué en sus páginas la respuesta, no fue en ellas donde la encontré sino en un texto que me gustaría compartirlo.
Admonición no profética
“Es inútil escudriñar el horizonte que se nos presenta para reconocer el advenimiento de 1984 en múltiples signos de dominación, pérdida de la identidad, atenazamiento electrónico de las conciencias, despliegue incontenible de técnicas propagandísticas que impregnan hasta el último rincón del cuerpo social, invención de tecnologías inquietantes... No se escribió 1984 para que se esperase su cumplimiento como antes se hiciera con los varios anuncios del fin del mundo como consecuencia de cataclismos o funestos accidentes estelares.
Las circunstancias argumentales de la novela, la pura anécdota, resultan intrascendentes, salvo en su función intrínseca. No es presumible que todo ser viviente sea fiscalizado continuamente con una cámara, ni que la pobreza de una planificada economía de la escasez sea la mejor estrategia para mantener a la colectividad en la marginación de una lucha por la supervivencia. Actualmente se concebiría un mundo afín a la pesadilla orwelliana mediante un doble control, heurístico uno, en virtud del conocimiento informático de todos los individuos, y algorítmico el otro, no ya con multitud de cámaras inquisidoras sino con miríadas de monitores donde las víctimas abrevan espiritualmente y a las que se mantiene fijas a ellos por un misterioso magnetismo electrónico. (En este caso, la realidad temida por Orwell y la que los tiempos convierten en factible es idéntica si se opera la correspondiente inversión.) Por otro lado, el espectáculo del capitalismo feroz de los años treinta y de una economía de posguerra resulta demasiado ruidoso y de mal gusto, a diferencia del feliz consumismo y un Olimpo pletórico de dioses en forma de multicolores objetos listos para usar y tirar.”Xavier Laborda
Nos seguimos leyendo,
Ana María Sacic
Admonición no profética
“Es inútil escudriñar el horizonte que se nos presenta para reconocer el advenimiento de 1984 en múltiples signos de dominación, pérdida de la identidad, atenazamiento electrónico de las conciencias, despliegue incontenible de técnicas propagandísticas que impregnan hasta el último rincón del cuerpo social, invención de tecnologías inquietantes... No se escribió 1984 para que se esperase su cumplimiento como antes se hiciera con los varios anuncios del fin del mundo como consecuencia de cataclismos o funestos accidentes estelares.
Las circunstancias argumentales de la novela, la pura anécdota, resultan intrascendentes, salvo en su función intrínseca. No es presumible que todo ser viviente sea fiscalizado continuamente con una cámara, ni que la pobreza de una planificada economía de la escasez sea la mejor estrategia para mantener a la colectividad en la marginación de una lucha por la supervivencia. Actualmente se concebiría un mundo afín a la pesadilla orwelliana mediante un doble control, heurístico uno, en virtud del conocimiento informático de todos los individuos, y algorítmico el otro, no ya con multitud de cámaras inquisidoras sino con miríadas de monitores donde las víctimas abrevan espiritualmente y a las que se mantiene fijas a ellos por un misterioso magnetismo electrónico. (En este caso, la realidad temida por Orwell y la que los tiempos convierten en factible es idéntica si se opera la correspondiente inversión.) Por otro lado, el espectáculo del capitalismo feroz de los años treinta y de una economía de posguerra resulta demasiado ruidoso y de mal gusto, a diferencia del feliz consumismo y un Olimpo pletórico de dioses en forma de multicolores objetos listos para usar y tirar.”Xavier Laborda
Nos seguimos leyendo,
Ana María Sacic
martes, 10 de noviembre de 2009
Si bien este video es una parodia creada por el excelente capo cómico Diego Capusotto en un medio radial, para algunos comunicadores locales la realidad que muestran de la argentina no es muy distinta. Bienvenidas las herramientas cibernéticas donde podremos reflejar la verdad sin el control de los medios de comunicación tradicionales.
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